19/06/2026
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Por Marcos Beras

En un mundo que avanza a gran velocidad, la República Dominicana enfrenta el desafío de cerrar la brecha digital y avanzar hacia un modelo de productividad digital. La tecnología se ha vuelto parte fundamental de nuestra vida diaria y, más que nunca, resulta esencial que nuestras comunidades no solo tengan acceso a ella, sino que también la aprovechen de manera productiva. Es hora de que dejemos de lado el simple acceso y demos un paso hacia el aprovechamiento de la tecnología para generar desarrollo y sostenibilidad económica en cada rincón del país.

Desde hace años, en República Dominicana, se han implementado políticas de inclusión digital, llevando internet a comunidades que antes carecían de conectividad y brindando acceso a dispositivos. Sin embargo, la inclusión digital por sí sola no es suficiente. Tener un celular o una computadora en casa no garantiza que la tecnología esté siendo utilizada de forma que potencie la economía o la creatividad. Necesitamos un enfoque que permita a los dominicanos utilizar la tecnología como una herramienta de producción, innovación y emprendimiento.

Los datos hablan por sí solos: según el Banco Interamericano de Desarrollo, menos del 15% de nuestras pequeñas y medianas empresas (mipymes) acceden a herramientas digitales avanzadas para sus negocios, y apenas el 10% utiliza plataformas para comercio electrónico. Esto no es solo una brecha digital; es una oportunidad perdida para que nuestras mipymes y emprendedores compitan en un mercado global.

Para cambiar este panorama, debemos fortalecer la educación tecnológica local. Iniciativas como el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) son vitales, pero es necesario ampliar la capacitación en competencias digitales avanzadas, llegando a todas las comunidades y grupos sociales, en particular a los jóvenes. No se trata solo de saber usar una computadora, sino de entender cómo la tecnología puede ser una vía para crear oportunidades de empleo, abrir mercados y transformar ideas en negocios.

Además, debemos promover una visión de educación continua en tecnología. La Agenda Digital 2030 busca establecer una base sólida para que la República Dominicana se transforme en una nación digitalmente avanzada, pero para lograrlo, necesitamos políticas y programas que mantengan a nuestra fuerza laboral actualizada en las competencias que el mercado global demanda.

Como país, debemos ver la productividad digital como una meta esencial. En mi labor como educador y profesional en estrategias digitales, he sido testigo del poder que tienen las herramientas digitales para cambiar vidas, generar empleo y dar soluciones innovadoras a los desafíos locales. Pero este cambio requiere compromiso, recursos y un cambio de mentalidad. Las comunidades deben ser capacitadas para ver la tecnología no solo como entretenimiento o comunicación, sino como una plataforma para el desarrollo económico.

Es hora de que demos un paso más allá de la inclusión digital y abracemos un modelo de productividad digital. Este camino nos permitirá construir una República Dominicana más fuerte, más competitiva y con mayores oportunidades para todos. Porque, como siempre digo: “Una idea te puede cambiar la vida”.

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