HATO MAYOR.– La Casa de la Cultura de Hato Mayor, símbolo del desarrollo artístico y educativo de esta provincia, continúa siendo víctima del abandono y las promesas incumplidas. A casi tres décadas de iniciada su construcción, la edificación permanece en ruinas, a la espera de que algún gobierno asuma el compromiso de devolverle vida al corazón cultural de los hatomayorenses.

Desde su inicio hace más de 29 años, la Casa de la Cultura ha sido utilizada como bandera de campaña por distintos políticos, tanto del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como del actual Partido Revolucionario Moderno (PRM). Sin embargo, ninguno ha cumplido su palabra de concluir la obra.
Los legisladores actuales, el senador Cristóbal Castillo y los diputados Carmen Ligia Barceló y Héctor Fodi Rosa (Puchito), han prometido gestionar su terminación, pero hasta el momento no se han visto avances concretos. “Esta Casa de la Cultura es una promesa incompleta del actual gobierno. Los funcionarios no pueden seguir siendo más de los mismos”, expresaron comunitarios que lamentan el deterioro del edificio.

El abandono del centro cultural refleja la falta de prioridad que los gobiernos han otorgado a la cultura en la provincia. Mientras las estructuras envejecen y se deterioran, los jóvenes carecen de un espacio donde desarrollar su talento en arte, música y danza.
A pesar del panorama desolador, la esperanza persiste entre los residentes. Muchos sueñan con ver la Casa de la Cultura convertida en un espacio vibrante y lleno de vida, donde las familias puedan disfrutar de actividades culturales y educativas.
“Es hora de que los líderes locales y nacionales asuman con responsabilidad esta deuda social. La cultura es un pilar fundamental para el desarrollo de los pueblos”, señalaron ciudadanos consultados.
Si las actuales autoridades no logran que el gobierno central concluya la obra, advierten que los habitantes de Hato Mayor del Rey deberían castigar en las urnas a quienes no cumplan con esta deuda histórica.
La Casa de la Cultura de Hato Mayor sigue esperando su oportunidad de renacer. Su reconstrucción sería más que una obra: sería un acto de justicia con la historia, la identidad y el espíritu cultural de toda una provincia.